En algún sitio, en lo mas profundo de la jungla donde pocos se atreven a penetrar, vive un animal salvaje que se llama ÉXITO. Es muy escaso y muy perseguido pero muy pocos se arriesgan a perseguirlo y capturarlo. La cacería es larga, ardua y llena de riesgos. Hay muchas penurias a lo largo de ese camino que tratarán de desgarrar el corazón y el alma. Las malezas de la jungla presentan una barrera casi impenetrable. Los insectos constantemente te muerden y horadan la piel. Reptiles venososos, cocodrilos y otros fieros animales son verdaderos peligros para tu seguridad. El ardiente e incesante sol es tu constante compañero hasta el atardecer; luego la temperatura desciende hasta el punto de congelación y entonces añoras nuevamente el ardoroso sol contra tu ya enrojecida y ampollada piel. A veces te sientes débil y trastornado por el extremo cansancio. El Éxito parece a veces una criatura imaginaria y no propensa a ser capturada pero tú sigues avanzando pues ya no estás en lo profundo de la selva y no debes regresar sin el trofeo. Y pasan los meses, quizás los años. Pero el Éxito no se presenta. Es un animal muy astuto, rara vez se expone y siempre está listo a fugarse si sospecha cualquier peligro de ser alcanzado. El Éxito es tan poco común, tan singular y ofrece tanto reto que es necesario alcanzarlo. Ningún otro animal requiere tanta destreza para cazarlo y capturarlo. No obstante el ser tan escaso, mas escasos son los hombres y mujeres que aprestan sus propias expediciones en busca del Éxito. Tú y yo somos parte de ese grupo que “tenemos” que alcanzar el Éxito. Las Recompensas son inmensas. Eso lo sabemos. También sabemos que, a lo mejor, es muy difícil la cacería. Sabemos que hay factores en contra nuestra. Sabemos que muchos han fallado y son muy pocos los que intentan la expedición. ¡Cuando nos enteremos de todo eso, es cuando nos damos cuenta de que el Éxito es para nosotros! El Éxito no es fácil. Es un animal realmente muy difícil de capturar, se requiere mucho trabajo, rapidez mental y genuino deseo y persistencia del parte del cazador. Esta es pues, tu guía para la supervivencia en tu expedición, es tu manual rinoceronte para tu más grande cacería. Úsalo y no sólo obtendrás Éxito más rápidamente sino que te será muy divertido avanzar a la carga a través de la jungla.
Un domingo común y corriente en una pequeña ciudad cualquiera, un rinoceronte atraviesa la plaza y aplasta a un gato. La ciudad es rápidamente invadida por la “rinocerontitis”, una enfermedad que contagia progresivamente a sus habitantes, volviéndolos conformistas y uniformando sus pensamientos hasta convertirlos en rinocerontes. En medio de todo el fanatismo que se desata, Berenger, un hombre común y sencillo, criticado por su adicción al alcohol, resulta ser el único humano que se resiste a sufrir tal metamorfosis.
En una escenografía de madera, llena de cajas, cartones, escaleras, tablas y archivos donde se conservan los últimos vestigios de la humanidad, los actores Fabiana Medina, Héctor Loboguerrero y Jorge Rico, le dan vida a la obra más reconocida de Eugène Ionesco, ayudados de títeres cuyo tamaño va aumentando a medida que nos vamos acercando a su intimidad.
Como si fueran seres humanos, estos personajes adquieren personalidades definidas, bostezan, se enamoran, discuten, se asombran, sueñan y se emborrachan. Y en este juego de personificaciones entre actores y títeres, propuesto por la reconocida titiritera suiza Isabelle Matter, el montaje se convierte en un fantástico universo de juegos donde la escenografía se construye y se destruye, los actores adquieren cierta plasticidad de mimos, y su dinámica va entre los juegos de equilibrio, los juegos de perspectivas, y otros de fuerzas y tensiones.

Rinoceronte, escrita por Eugène Ionesco en 1959 es una fábula dramática acerca de la propagación y aceptación social del totalitarismo. La acción transcurre en una pequeña ciudad de provincias donde un buen día aparece un rinoceronte perturbando la tranquila y burguesa vida de la comunidad y generando, como si de una epidemia se tratara, un efecto de contagio consistente en la transformación de las personas en hermosos y robustos paquidermos.
Berenger, el protagonista de la pieza, en un principio le resta importancia a este acontecimiento, pero pronto, en cuanto su amigo Juan sufre esta inopinada metamorfosis, comienza a reaccionar contra la epidemia de la que no sabemos si por determinación o por temperamento él ha quedado inmune. Al final, consciente de que su incapacidad de adaptación le aboca a la soledad y a la marginación, proclama a los cuatro vientos su resignada condición de resistente no sin antes lamentar con amargura no poder ser uno de ellos.
El tema de la voluntad es el eje central de este mordaz relato que se emplea a fondo en la suscitación de múltiples preguntas sobre nuestra responsabilidad tanto individual como colectiva. Así por ejemplo, qué postura debemos o podemos adoptar con respecto a la degradación generalizada de la sociedad o ante determinadas propuestas para su radical transformación.
